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¿Puede la orientación sexual cambiar de forma natural o libre de coerción y por libre determinación de un paciente?

La homosexualidad no es una enfermedad, como lo ha afirmado la Asociación de Psicología Americana (APA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), y cualquier terapia que diga “curar” la homosexualidad de facto debe considerarse homofóbica y discriminatoria.

En mayor medida, la inflexibilidad y la inmutabilidad de una orientación sexual ha sido la base argumentativa para cimentar los derechos LGBTTI, históricamente esta línea ideológica ha querido erradicar cualquier noción de que la homosexualidad o cualquier otra orientación sexual diferente a la heterosexual es el fruto de una enfermedad o trastorno mental.

Entendiendo la premisa anterior, la neurociencia y las posiciones oficiales del APA respecto a la orientación sexual son determinantes al señalar que no es innata, y es mutable. la orientación sexual es más probablemente el resultado de una interacción compleja de factores biológicos, cognitivos y del entorno[1] 

No se puede afirmar que el origen de la orientación sexual sea un solo factor y como afirma la APA “los motivos pueden ser diferentes para las distintas personas”[2]. Lo que sí se puede concluir es que la orientación sexual es fluida. La sexualidad es Fluida. Esto está avalado por 20 años de investigación en neurociencias.

Al respecto, es oportuno señalar que la Dra. Lisa Diamond, una persona con orientación lesbiana (declarada), coautora y editora en jefe del “Manual de la Asociación Americana de Psicología de Sexualidad y Psicología”[3], quien ha sido calificada como uno de los miembros de la Asociación Americana de Psicología (APA) “más respetados”, ha señalado, en dicho manual y en diversas conferencias que la orientación sexual no aparece solo en dos tipos ni en una forma -rígida e inmutable- .

 

En el mismo manual la Dra. Diamond afirma que “por lo tanto, directamente en contra de la creencia popular en la que los individuos con atracciones exclusivas al mismo sexo representan el ‘tipo’ prototípico de persona de las minorías sexuales, y que los que tienen patrones bisexuales de atracción son excepciones poco frecuentes, en realidad, lo opuesto resulta ser verdad. Los individuos con patrones no exclusivos de atracción son indiscutiblemente la ‘norma’, y aquellos con atracciones exclusivas del mismo sexo son la excepción” (v. 1, p. 633). La mayoría de las personas que experimentan atracción por el mismo sexo también experimentan atracción al sexo opuesto.

La Dra Diamond señala: “Los derechos gays no deberían depender en como una persona se convierte en gay, y deberíamos abrazar el hecho de que la sexualidad puede cambiar”[4]

Lisa Diamond Ph.D. Editora en Jefe del Manual de Sexualidad Humana de la APA

 

La Editora del Manual de Sexualidad Humana de la APA, documenta sus investigaciones de 80 mujeres no heterosexuales por un período de 10 años. Durante ese tiempo, Diamond descubrió un número significativo de las mujeres que informaron haber cambiado su orientación sexual. ¿La razón más frecuente por el cambio? Las “lesbianas(sic)” se habían enamorado de una persona del sexo opuesto”.

 

El Manual de la APA también establece: “A pesar de que el cambio en la adolescencia y la juventud es comprensible, el cambio en la edad adulta contradice la opinión predominante de la consistencia de la orientación sexual”[5]. Además, tanto la Asociación Americana de Psiquiatría[6] como la Asociación Americana de Psicología[7] reconocen que la identidad transgénero fluctúa, y la gran mayoría de los menores con disforia de género al termino de la adolescencia finalmente terminan por aceptar su sexo cromosómico.

 

Si un hombre heterosexual buscara terapia para cambiar de orientación sexual nadie se opondría, si un hombre quiere convertirse en mujer, nadie se opone aun cuando sean las prácticas más extremas, ya que involucra intervención quirúrgica, pero si un hombre homosexual busca casarse con una mujer, es un pecado que debe evitarse. «Cuando hablamos de orientación sexual, hablamos de orientación del deseo, de nuestros deseos, gustos, anhelos, etc., y eso, no tiene por qué ser algo estable a lo largo de toda nuestra vida», indica la sexóloga Ana Pastor Barrón, del centro Mapa Psicólogos. [8]

La experta aclara que la orientación sexual «no se trata de una clasificación binaria y opuesta, sino que los sexos están en relación y siempre uno se refiere y se explica en referencia al otro». Así, nadie es cien por ciento una cosa, o exactamente 50% otra, sino que la atracción por el otro se clasifica en lo que se conoce como el continuo de los sexos. Algo así como cuando te sientes atraído por el otro, del 1 al 10.

De esta forma, la sexóloga indica que «el intento por definirnos exclusivamente dentro de uno u otro de estos dos matices es lo que nos lleva a la confusión, a la vivencia de ciertas situaciones como problemáticas o fuera de la supuesta normalidad, cuando es todo lo contrario. El deseo no es algo estático, sino que es algo vivo, que puede ir cambiando y ser variado».

Cuando la orientación sexual de una persona evoluciona, indistintamente hacia cualquier polo del espectro de las orientaciones sexuales, estas personas requieren acompañamiento terapéutico: «el motivo de consulta en estos casos suele ser acompañamiento en la toma de la propia decisión, reajustar esta decisión en su vida, gestionar las emociones derivadas de la decisión, trabajar posibles bloqueos que se estén dando, el cómo comunicarlo o incluso iniciar un proceso de crecimiento con la nueva pareja o de reestructuración familiar».[9]

Es importante señalar que diversos estudiosos han señalado que la orientación y atracción sexuales pueden ser especialmente plásticas en la mujer.

En éste sentido la Dra. Lisa Diamond defiende en su libro de 2008 Sexual Fluidity que “en la mujer, la sexualidad tiene esencialmente, más plasticidad que en el hombre, lo que permite una mayor variabilidad en su desarrollo y manifestación a lo largo de la vida,” afirmaciones basadas en sus investigaciones y en las de muchos otros estudiosos. Las encuestas longitudinales que Diamond realizaba cada cinco años a mujeres que mantenían relaciones sexuales con otras mujeres también ayudaron a clarificar el problema que planteaba el concepto de orientación sexual. En muchos casos, las mujeres de su estudio manifestaban no haberse propuesto entablar una relación sexual lésbica, sino que más bien fueron experimentando un crecimiento gradual de su intimidad afectiva hacia otra mujer que finalmente desembocó en una relación sexual. Algunas de esas mujeres rechazaban las etiquetas de “lesbiana,” “heterosexual” o “bisexual” porque no se correspondían con su experiencia vital. En otro estudio, Diamond pone en cuestión la utilidad del concepto de orientación.

En estudio posterior de la misma activista gay, reveló que un 35% de los hombres que se identificaban como gays se había sentido atraído hacia el sexo opuesto durante el año anterior, y un 10% de ese mismo colectivo declaró haber tenido conductas sexuales heterosexuales durante ese mismo periodo. Asimismo, el número de hombres que, en algún momento de su vida, habían pasado de gays a bisexuales, a queers o a alguna otra identidad sin etiquetar era casi el mismo que el de los que pasaron de bisexuales a gays.

Las investigaciones realizadas en hombres demuestran un poco menos de flexibilidad. Pero Diamond y otros investigadores han reunido numerosos estudios de casos de hombres homosexuales que pasaron años sintiéndose (y actuando) completamente a gusto como homosexuales, para entonces enamorarse inesperadamente de una mujer heterosexual, esto ronda el 10% de los homosexuales entrevistados, según Diamond.

Recientemente, entrevisté a dos personas que experimentaron por sí mismos este cataclismo sexual ya mayores. Ambos afirmaron que nunca habían considerado enamorarse de alguien del mismo sexo —o sexo opuesto— hasta que alcanzaron sus 50 o 60 años[10]

Por lo anterior, es importante ser enfáticos que “la sexualidad fluida es un término más actual e inclusivo que describe la sexualidad de una persona y que es abierta y cambiante, no basada en el género binario, y puede inclinarse con más fuerza hacia un género y permanecer abierta a todos los demás”, dice el Dr. Chris Donaghue, autor del libro Sex Outside the Lines: Authentic Sexuality in a Sexually Dysfunctional Culture.

Una persona que es sexualmente fluida puede experimentar fluctuaciones sobre lo que se siente atraído, con quién duermen, y con qué etiquetas se identifican, múltiples veces a lo largo de la vida. Así que la persona con una sexualidad fluida sólo porque una persona puede preferir los hombres en este momento no significa que va a ser cierto para el resto de su vida o incluso el resto de la semana. Un hombre no es 100% heterosexual, por lo que a lo largo de su vida podría experimentar con un hombre, pero de igual forma no hay hombres 100% homosexuales, hay hombres homosexuales que cambian su orientación y deciden casarse con una mujer”.[11]

La sexualidad fluida es la razón del espectro LGBTTQI, razón por la cual hoy podemos tener un espectro de identidades sexogenéricas y orientaciones sexuales.

Históricamente el cambio de orientación sexual era imposible de asimilar ya que estaba ligado a erradicar una visión patológica de la homosexualidad, lo que se ha ido superando con los años. Si bien lo que la evidencia científica muestra es que la orientación sexual cambia. Esto es consonante con 20 años de investigación en neurociencia, puesto que nuestro cerebro es plástico. Las regiones encargadas de las funciones sexuales son plásticas igualmente. Desde la neurociencia hay un sustento ya que, por la plasticidad cerebral, de hecho, el hipotálamo y tálamo, cambian con el tiempo, eso tiene un impacto en la orientación sexual.[12]

Si bien, cualquier intento de modificar la orientación sexual connotando patología de la misma debe ser erradicado, hay cambios en dicha orientación sexual por decisiones de vida y la libertad. La diversidad sexual es eso, un abanico de posibilidades.

El concepto de orientación sexual es excepcionalmente ambiguo comparado con otros rasgos psicológicos. En general, hace referencia al menos a uno de los tres aspectos siguientes: atracción, conducta o identidad. Asimismo, hemos visto que con frecuencia la orientación sexual también hace referencia a otros aspectos: anhelos, afanes, necesidades percibidas de ciertas formas de compañía, etc. Es importante, por tanto, que los investigadores tengan claro cuál de esos ámbitos están estudiando y que, a la hora de interpretar los hallazgos, quienes leamos sus informes tengamos en mente las definiciones que esos investigadores hayan especificado. Además, el término “orientación sexual” no solo puede interpretarse en diferentes sentidos, sino que la mayoría de esos sentidos constituyen, en sí mismos, conceptos complejos. La atracción, por ejemplo, puede referirse a pautas de excitación o a sentimientos románticos o a deseos de compañía o a otras cosas; y cada uno de estas cosas puede estar presente, o bien esporádica y temporalmente, o bien de forma generalizada y a largo plazo, o bien de un modo exclusivo o no, o bien profundo o superficial, etc.

Por esa razón, incluso especificar uno de los sentidos básicos de la orientación (atracción, conducta o identidad) es insuficiente para hacer justicia a un fenómeno tan ampliamente diverso de la sexualidad humana.

“En el supuesto habitual de que los deseos, atracciones y anhelos sexuales revelan una característica innata y determinada de nuestra constitución biológica y psicológica, una identidad u orientación sexual fija. Además, tenemos razones para poner en duda el supuesto generalizado de que, para tener una vida feliz y realizada, tenemos que descubrir de algún modo ese hecho innato sobre nosotros mismos que llamamos sexualidad u orientación sexual, y expresarla invariablemente a través de determinadas pautas de conducta sexual o de una trayectoria vital particular.” [13]

Tal vez, en lugar de ello, deberíamos considerar qué tipo de conductas (ya pertenezcan al ámbito sexual o a cualquier otro) tienden a conducirnos a una vida sana y realizada, y qué tipos de conductas tienden a menoscabar tanto la salud como la realización personal.

Una situación importante, es el respeto a la libertad de la libre determinación en el paciente.

Cuando una persona afirma que su orientación sexual es egodistónica, esto es debido a que dicha atracción se percibe o está fuera de su SELF o EGO. Es decir, no se ve en sintonía con su identidad.[14] Argumento principal para las personas transgénero. Su sexo cromosómico es visto egodistonicamente de su identidad. En este caso, de estas personas se dice “que existen cerebros femeninos que nacieron en el cuerpo de un hombre” Hay una egodistónia psíquica que se considera una disforia de género, que actualmente no debe ser vista como una patología o trastorno.

De la misma forma existen hombres que su identidad tiene una disforia a su orientación sexual. Como dice el Dr. Joseph Nicolosi Jr, si usamos la teoría del género para explicar esto, podríamos ver varios casos:[15]

  1. Cerebros de hombres heterosexuales que están atrapados en un cuerpo de un hombre homosexual (si es que están genéticamente diseñados).
  2. Hombres que de nacimiento son heterosexuales pero que, por haber sufrido algún trauma psicológico mayor (generalmente abuso sexual) su identidad y orientación sexual se ve confundida. Lo único que se sana aquí es el Trauma Psicológico, no la orientación.[16]
  3. Hombres homosexuales que genuinamente por la fluidez de su sexualidad están buscando por libre determinación, libertad, buscan adaptar su identidad y personalidad que les permita tener una relación con una persona de su sexo opuesto.
  4. Hombres o Mujeres Gay con una fuerte identidad religiosa.[17] Que buscan reintegrar estos dos aspectos de su identidad que parecen colisionar.

Para ellos existen modelos completamente separados y alejados de las llamadas Terapias de Conversión.

Terapia Re-integrativa

La terapia de reintegración usa modelos terapéuticos ya establecidos y basados en la evidencia, las mismas intervenciones que son usados por otros profesionales de la salud mental y por miles de clínicas en el mundo para tratar traumas psicológicos y adicciones.[18]

Mientras las dinámicas psicológicas de este sector de la diversidad sexual se reintegran, la sexualidad del paciente, por la fluidez sexual, generalmente sufre cambios en sí misma, como resultado de la terapia no como un fin en sí misma. Incluso la reintegración terapéutica es indistinta si el paciente es homosexual, bisexual u heterosexual.

En contraste, la “terapia de conversión” es un término general que describe intentos por incrementar la atracción heterosexual y decrementar la homosexualidad “no deseada” con la ayuda de terapeutas (mayormente sin licencia). Los oponentes de esta terapia dicen que involucran técnicas de aversión (vergüenza, dolor o coerción) para poder lograr un cambio en el paciente. Las desventajas a largo plazo de las técnicas de aversión, es que no genera un cambio duradero y son inefectivas al bienestar del paciente. Aun cuando los así llamados “terapeutas de conversión” no usan técnicas de aversión, aun así, estas organizaciones o coaches no tienen guías de praxis clínica, órganos de gobierno o requerimientos educativos para poder ser entrenados o decir que son “terapeutas de conversión”

En contraste los modelos basados en la evidencia de la Terapia de Reintegración siempre son terapeutas licenciados que en muchos casos requieren de una maestría en psicología clínica. En la terapia de reintegración las metas son determinadas por el paciente, respetando su libre determinación

La libre determinación del paciente está fundada en el código de ética para los profesionales de la salud mental y respaldada por el derecho humano de la libre determinación de la personalidad.

Una revisión de más de 100 años de evidencia experimental, estudios clínicos e investigación han demostrado que para algunos hombres y mujeres hacer un cambio a lo largo del espectro de la fluidez sexual es posible. Esta revisión también muestra que estos cambios no son dañinos para estos pacientes que activa y libremente buscan explorar su fluidez sexual

Datos científicos han demostrado que la sexualidad es fluida y puede cambiar para algunas personas. Sabemos que el cerebro tiene la capacidad de formar conexiones neurales o re-componer dichas conexiones por sí mismo, cambios basados por nuestras experiencias de vida.

De acuerdo con la Asociación de Psicología Americana, un número significativo de hombres que se identifican como homosexuales admiten tener atracción sexual y romántica hacia mujeres.[19]

Así, es propio establecer un cuadro comparativo de Intervenciones Profesionales vs Intervenciones pseudo-profesionales:

 

  “Terapia de Conversión” Terapia de Reintegración
Definición  

“no tiene una definición precisa, es un término no-científico para referirse a los intentos de cambiar la orientación sexual de una persona

 

“Terapia para la reintegración de la persona utilizando métodos basados en la evidencia para resolver traumas psicológicos y conductas adictivas”

 

Intentos de cambiar la orientación sexual SÍ. Su meta es el cambio de la orientación sexual. No. Los pacientes no son motivados a cambiar su orientación sexual, en su lugar ellos resuelven el trauma psicológico en su vida usando modelos basados en la evidencia. Si hay un cambio en su sexualidad es un resultado de la terapia, por la fluidez sexual.

 

A quien va dirigido Personas que deseen cambiar su orientación sexual Personas que deseen resolver traumas y adicciones. La mayoría de los pacientes son hombres víctimas de abuso sexual en su infancia, pero no se limita solo a ellos. O personas que quieren re-ajustar su identidad por la fluidez de su sexualidad.
Credenciales Ningunas. Generalmente son coaches, señoras religiosas sin formación clínica o pseudo-terapeutas. Terapéutas que ponen pasan por encima su identidad religiosa sobre la libre determinación del paciente. Debe ser un licenciado en psicología clínica. Adherido a la Asociación Mundial de Terapia de Reintegración. Deben aceptar un código de conducta y ética.
Código Etico Ninguno Código de Ética de la International Reintegrative Association
Intervenciones basadas en la evidencia. Intervenciones intuitivas o empíricas Modelos bio-neuro-psicolóigicos basados en la evidencia especializados en trauma psicológico.
Quien dirige la terapia El coach o pseudoterapeuta dirige la terapia. El paciente establece por su libre determinación sus metas terapéuticas.

 

Emplea técnicas de aversión A veces NUNCA
Evidencia de efectos negativos Algunos. Reportes variados empíricamente. NINGUNO
Tratamiento se aplica igualmente a los pacientes indistintamente de su orientación sexual  

No.

Si. Indistintamente de la orientación sexual del paciente. El abordaje es el mismo.

 

Ahora bien, desde la psicodinámia, la identidad de una persona está conformada principalmente por sus valores, si bien la orientación sexual de una persona determina una fuente de identidad, no está limitada solo a ella. Son las conjunciones de sus ideales, creencias y valores lo que crea la identidad de una persona.

La división 44, para asunto de la Psicología de la Orientación Sexual y Diversidad de Género de la APA se ha pronunciado al respecto:

 

“Si bien el camino de inclusión permanece difícil cuando dos áreas de la diversidad colisionan, como son los casos de trabajar con pacientes LGBT religiosos. El trabajo con minorías sexuales o pacientes religiosos es complicado por sí mismo, pero que sucede cuando un individuo engloba estas dos identidades y las encuentra incongruentes. Se compromete una identidad mientras que la otra persevera. ¿Es posible mantener ambas identidades sin causar un detrimento psicológico en el bienestar del individuo?”

La APA recomienda oír y dar la misma importancia la identidad religiosa de un paciente, en ningún momento se recomienda, desechar la identidad religiosa y solo dar preferencia a la identidad sexual.

“Existen diversas formas de tratamiento psicológico que deben considerarse cuando un individuo se presenta a terapia experimentando disonancia entre sus creencias religiosas y su orientación sexual”

Y recomienda un código ético de comportamiento:

 

“Primero, los psicólogos deben mostrar un respeto al derecho del paciente de actuar bajo su propia autonomía. La autonomía involucra que cada individuo es un agente auto-gobernante que es capaz de tomar decisiones parar si mismos respecto a la forma de involucrarse en terapia (Knapp & VandeCreek, 2012).”

Una vez que el paciente ha tomado una decisión autónoma respecto a su tratamiento, los psicólogos deben ser conscientes de su nivel de competencia respecto al tratamiento terapéutico deseado por su paciente.

Y respecto al tratamiento a pacientes LGBT religiosos, hay un límite adicional que debe ser puesto entre los psicólogos, y es su visión personal en estos dominios de la diversidad. Los psicólogos no deben considerar sus propias visiones a favor o en contra de cualquier organización religiosa, así como sus perspectivas personales en asuntos LGBT.[20]

En general la recomendación de la sección 44 para asuntos LGBTI del APA ofrece un peso a la libre determinación del paciente, y un límite para los terapeutas en poner por encima esta libre determinación por encima de las opiniones personales sobre la religión y los temas LGBT.

 

Por tanto, si un paciente gay o lesbiana religioso busca terapia para ayudarlo a vivir acorde a su religión y existen modelos terapéuticos basados en la evidencia que no les causarán ningún daño, quitando evidentemente del abanico la terapia de conversión, pero que pueden ofrecer alternativas terapéuticas eficaces, el terapeuta está obligado a seguir la ruta que el paciente le marque, no su visión personal. Parte de ésta ruta, será analizar y discutir con el paciente el origen de sus visiones encontradas entre religión y orientación sexual para analizar que estas no sean fruto de ideaciones homofóbicas internalizadas, peso cultural, discriminación familiar y/o cualquier coerción en su ambiente.

Pero si el terapeuta descubre que sus motivaciones son genuinas, libres de coerción y completamente libre en su autodeterminación, no tendría por qué demeritar dicha decisión del paciente.

 

Por último, es importante destacar el Caso de California: La prohibición de la Terapia de conversión.

En abril de 2018, el asambleísta Evan Low, autoproclamado defensor de los derechos LGBT y públicamente conocido como un prominente político abiertamente gay, introdujo la ley 2943, que prohibía las denominadas terapias de conversión en el estado.

La ley fue aprobada por una larga mayoría en ambas cámaras estatales, tanto la de asambleístas como la del senado, con el apoyo del partido demócrata. El 17 de agosto de 2018, la ley estaba lista para ser firmada y publicada por el gobernador de California.

Sin embargo el 31 de Agosto de 2018, el congresista Low, anunció que no presentaría la ley para su publicación, además indicó lo siguiente: “Después de pláticas productivas con líderes religiosos y personas con gay religiosas he decidido y creo que debemos construir un camino donde el amor y la inclusión sea un ambiente para todos.[21]

creo que debemos construir un camino donde el amor y la inclusión sea un ambiente para todos.

Las personas deberían ser libres para amar a quien ellos decidan. Y esto aplica en todo el espectro de la fluidez de la orientación sexual humana.


[1] https://www.apa.org/centrodeapoyo/sexual.aspx

[2] https://www.apa.org/centrodeapoyo/sexual.aspx

[3] Consultado en sitio web  http://www.apa.org/pubs/books/4311512.aspx

[4] Diamond, Lisa. “Sexuality Is Fluid—It’s Time to Get Past ‘Born This Way’.” New Scientist, July 22, 2015.

[5] Rosario y Schrimshaw, 2014, Manual de la APA, v. 1, p. 562.

[6] Diagnostic and Statistical Manual-quinta edición, p. 455.

[7] Bockting, 2014, Manual de la APA, v. 1, p. 744.

[8] https://www.yorokobu.es/lesbianas-maduras/

[9] Lara Castro-Grañén, psicóloga y sexóloga en Placer ConSentido,

[10] Dr. Pepper Scwartz, Can sexual preference change with age? – AARP

[11]  Dr. Chris Donaghue, autor del libro Sex Outside the Lines: Authentic Sexuality in a Sexually Dysfunctional Culture

[12] https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1567744304800097

[13] Dr. Lawrence S. Mayer and Dr. Paul R. McHugh, entitled Sexuality and Gender: Findings from the Biological, Psychological, and Social Sciences,

[14] La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó la orientación sexual egodistónica en el manual de diagnóstico ICD-10, como un desorden del desarrollo sexual y la orientación. El diagnóstico de la OMS se aplica cuando la identidad o la orientación sexual es clara, pero el paciente la considera un trastorno psicológico o de comportamiento lo que le impulsa a querer cambiarla. El manual de diagnóstico apunta que la orientación sexual en sí misma no es un trastorno.

[15] https://thefederalist.com/2018/09/06/california-gay-therapy-bill-dropped-nationwide-opposition/

[16] https://1in6.org/get-information/myths/

[17] https://www.apadivisions.org/division-44/publications/newsletters/division/2014/10/diversity.aspx

[18] http://www.who.int/mediacentre/news/releases/2013/trauma_mental_health_20130806/es/

[19] Tolman, D & Diamond L (2014). APA Handbook of Sexuality and Psychology, Washington, DC: American Psychological Association. 1:610-620

[20] Sexual identity and religious ideals: Therapeutic considerations when working with contending areas of diversity. APA. Section 44.

[21] https://www.sacbee.com/news/politics-government/capitol-alert/article217429175.html

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