La Copred, Conapred y otras organizaciones han hecho eco de lo que la  Asociación Americana de Psicología  han afirmado formalmente que las llamadas ‘terapias de conversión de la orientación sexual’ o ‘terapias reparativas’ no deben aplicarse porque probablemente son ineficaces y pueden causar daño a las personas que las reciben. Sin embargo un estudio recientemente publicado cuestiona dichas afirmaciones.

La investigación fue publicada en la revista de bioética con más antigua edición de los Estados Unidos, The Linacre Quarterly,  bajo el título “Effects of Therapy on Religious Men Who Have Unwanted Same-Sex Attraction” (Efectos de la terapia en hombres de algún credo religioso que rechazan la atracción que sienten por personas de su mismo sexo)

Las conclusiónes de este estudio son Cerca del 70 por ciento de los participantes -se informa-, respondieron que en ellos hubo “algo o mucha” reducción en su atracción no-deseada al mismo sexo y también en su comportamiento, y un aumento en su atracción por el sexo opuesto. Los participantes rechazaban la atracción que sentían por personas de su mismo sexo y  libremente habían solicitado acceder a una terapia reparativa… con la finalidad de no sentirse atraídos por personas de su mismo sexo sino ser heterosexuales.

Se reporta además que en el grupo de estudio hubo “disminuciones de moderadas a marcadas en la tendencia suicida, la depresión, el abuso de sustancias y aumentos en el funcionamiento social y la autoestima. Casi todos los efectos nocivos fueron leves”.

Finalmente, concluyen los investigadores, “a juzgar por esta encuesta, estas terapias son muy beneficiosas para hombres, laicos, activos en un credo religioso… no había sacerdotes católicos en la muestra, y este estudio no hace recomendaciones para ellos”.

A continuación publiamos el estudio completo, el original en inglés Puede ser Visto aqui,

Efectos de la Terapia en Hombres con Creencias Religiosas Arraigadas con Atracción hacia el Mismo Sexo No Deseada

 Paul L. Santero, PhD[1], Neil E. Whitehead, PhD[2] y Dolores Ballesteros, PhD1

 

Resumen

 

La Asociación Americana de Psicología (APA por sus siglas en inglés) y otras organizaciones se han pronunciado oficialmente contra el uso de terapias que buscan el cambio de la orientación sexual por su posible ineficacia y daño. Una investigación sobre las experiencias positivas y negativas en 125 hombres con creencias religiosas arraigadas que realizaron los Esfuerzos para Cambiar la Orientación Sexual (ECOS), contradice en gran manera tal pronunciamiento. En nuestro estudio, muchos de los que recibieron ayuda grupal o profesional experimentaron el cambio hacia la heterosexualidad en la atracción sexual, identidad sexual y comportamiento, presentando un tamaño del efecto[3] grande. De la misma manera, se presentó un decremento, de moderado a significativo, en las tendencias suicidas, depresión y abuso de sustancias; mientras que hubo un incremento en el nivel de funcionamiento social y autoestima. La mayoría de los efectos dañinos fueron considerados. La prevalencia de ayuda o de obstáculos y el tamaño del efecto fueron comparables con los de la psicoterapia convencional en asuntos mentales no relacionados. De acuerdo con los resultados de la investigación, estas terapias son muy benéficas para los hombres con creencias religiosas arraigadas. Hay que notar que no hubo sacerdotes en la muestra por lo que no se hacen recomendaciones para ellos.

 

Palabras clave

 

APA, depresión, homosexualidad, autoestima, ECOS, abuso de sustancias, suicidio, terapia.

 

Introducción

Actualmente, la definición de Esfuerzos para Cambiar la Orientación Sexual (ECOS) goza de poca popularidad. Los terapeutas comienzan a elegir el término Exploración de la Fluidez de la Atracción Sexual en Terapia (SAFE-T por sus siglas en inglés). A pesar de ello, a través de los años ha habido diversidad de ideas. Kinsey (Epstein, 1998; Pomeroy, 1972), quien se consideraba bisexual, registró cambios espontáneos en sus investigaciones con muestras no clínicas y recomendó un método terapéutico que ayudó a lograr varios grados de cambio en quienes lo deseaban. Luego, West (1977), quien se consideraba gay, concluyó que el cambio ocasionalmente ocurría en muestras clínicas y no clínicas.

Los estudios mostraron que los cambios de la casi exclusiva Atracción hacia el Mismo Sexo (AMS) a la casi exclusiva atracción hacia el sexo opuesto en individuos en terapia ocurrían en un rango del 19 al 24 % (Bieber et al., 1962), incluso mayor (Masters y Johnson, 1979; Van den Aardweg, 1997). Todas las muestras fueron clínicas, por lo tanto, no aleatorias, donde la terapia tuvo un componente religioso mínimo. En 1973 la homosexualidad dejó de ser considerada una enfermedad, más por decisión política que científica (Bayer, 1987; Socarides, 1995). Finalmente, se describieron las dificultades subsecuentes para obtener terapia para la AMS no deseada (Rosik, 2015).

Varios autores escépticos pusieron en tela de juicio estos estudios positivos y su metodología (Isay, 1990; Haldeman, 1991; Haldeman, 1994; Hancock, Gock, y Haldeman, 2012), principalmente en la cuestión de seguridad psicológica. Por último, se alegaba que muchos clientes estaban en tratamiento bajo coerción o presión social (Ross, 1983). En los años 90, el término “terapia reparativa” fue acuñado por terapeutas con una mayor apertura al cambio y nuevamente se encontró que del 15 al 20 % de individuos de la muestra clínica reveló un cambio significativo y un daño no significativo. Otros estudios similares fueron realizados por Spitzer (2003), Karten y Wade (2010), y Jones y Yarhouse (2007). Todos estos fueron clínicos, excepto el último, que utilizó una muestra de un grupo cristiano de autoayuda.

En 2009 la Asociación Estadounidense de Psicología (APA) publicó un reporte donde sugería que los investigadores y profesionales no intentaran el cambio de la orientación sexual (American Psychological Association, 2009b). El mismo documento señalaba que es poco probable reducir la Atracción hacia el Mismo Sexo (AMS) o incrementar la atracción hacia el sexo opuesto. Además hablaba de algunas evidencias de daño en individuos que experimentaron los ECOS, y de su poco éxito.

Así, en lugar de la terapia reparativa, la APA recomendó el uso de la terapia afirmativa gay. La crítica general fue que los estudios no habían sido representativos y con pocos o sin ningún grupo de control. A pesar de los altos estándares metodológicos, no hubo estudios grupales sobre el beneficio o perjuicio en cada terapia. Subsecuentemente, la asociación declaró que no hay adecuada investigación científica que muestre que la terapia para el cambio de la orientación sexual (a veces llamada terapia reparativa o terapia de conversión) sea segura o efectiva (American Psychological Association, 2008). Hacia 2009 se realiza una revisión de las más importantes investigaciones sobre los cambios en la atracción sexual (NARTH Scientific Advisory Board, 2009). El presente artículo estudia en particular el binomio efectividad-seguridad.

Si la presente investigación se encuentra en la etapa preliminar, la respuesta psicoterapéutica individual que siempre ha sido el criterio de decisión debería seguir siendo la misma. Las referencias anteriores se refieren a respuestas imprecisas y grupales. Además, un método que hubiese ayudado a una persona de diez sería muy inefectivo para un grupo estándar, aunque bien podría cambiar drásticamente la vida de esa sola persona.

Con frecuencia, opiniones como las de la APA son válidas. Cuando el grupo de trabajo de la APA habló de “algunas evidencias” de daño aceptadas por otros organismos nacionales o internacionales (Organización Panamericana de la Salud, 2012; Australian Psychological Association, 2015). La revisión de los mismos documentos llevó a declarar que tales terapias son un peligro para la salud y los derechos humanos, incluso afirmaron que no hay evidencia clínica de efectividad de los enfoques que buscan el cambio de la orientación sexual y que la “falla” en tales podría derivar en estados mentales negativos (Australian Psychological Association, 2015).

Los ECOS son dañinos e inefectivos para algunas personas. Un estudio de Shidlo y Schroeder (2002) encontró que el 87 % de la muestra (202 participantes elegidos por insatisfacción) creyó que su participación en los ECOS fue fallida y más del 75 % experimentaron efectos adversos. Un estudio en cerca de 900 mormones varones (Dehlin et al., 2015) mostró que los ECOS centrados en sus creencias religiosas habían provocado un sufrimiento significativo por su identidad sexual (d de Cohen como tamaño del efecto 1/4, 0.45 moderado). Aunque los efectos en la calidad de vida fueron nulos (d 1/4, 0.01), y el efecto negativo en la autoestima fue mínimo (d 1/4, 0.22). Esa muestra difiere de la nuestra puesto que solo contaba con 29 % de afiliación religiosa auténtica. Así, muchos grupos informales que apoyan las ECOS ahora rechazan participar en estas investigaciones por causa de las experiencias pasadas y las prácticas poco éticas de sus investigadores. Sugerimos consultar el estudio de Jones y Yarhouse (2007), aunque su muestra no sea totalmente representativa.

Es difícil identificar una muestra representativa. El grado y tipo de religiosidad, etnia, estatus socioeconómico y tipo de terapia son sumamente importantes. Estudios anteriores definieron sus muestras por diferentes criterios, y varias terapias no reportaron cifras de quienes abandonaron la terapia y raramente, arrojaron resultados a largo plazo.

Un estudio longitudinal (Jones y Yarhouse, 2007; Jones y Yarhouse, 2011) basado en parte en la revisión de la APA es particularmente importante por su buen diseño y metodología. Respaldamos la idea de que tal estudio es significativamente más sólido que otro existente. Su grupo de voluntarios fue de 72 hombres relacionados con la antigua organización cristiana Exodus, quienes habían estado muy involucrados en actividades sexuales y en la comunidad gay. Su nivel educativo era mucho más alto que el del promedio de la población. Por siete años se estudió tal grupo con una alta tasa de retención y reportaba el grado de cambio en la orientación (Escala de Kinsey), los beneficios y daños, y las razones para dejar de participar en el estudio. Hubo cambios permanentes en la atracción y grados de cambio variables. Alrededor del 15 % de la muestra reportó una desaparición casi total de la AMS y/o ganancia casi completa de atracción hacia el sexo opuesto. Los beneficios superaron por mucho los perjuicios. Consecuentemente, hay hombres deseando cambiar y pueden lograrlo con ayuda terapéutica, tal proceso se caracteriza por crear experiencias benéficas. El estudio aporta nuevos conocimientos en el área y objeta los argumentos en contra.

Por todo lo anterior, la hipótesis nula merecía ser probada: (1) los ECOS son ineficaces, (2) producen más daño que ayuda, (3) muchas de las razones para tomar terapia son culturales o por presión familiar y (4) los ECOS son mucho menos efectivos y más dañinos que las terapias en diferentes problemas indeseados.

 

Método

 

Participantes

 

Se estableció contacto con ministerios ex gay y terapeutas afiliados por todo el territorio de Estados Unidos que trabajaran con gente que deseaba ayuda con su AMS no deseada. Estos contactos preguntaron a individuos mayores de 18 años que estuviesen o hubiesen estado en terapia para cambiar la AMS si les interesaba formar parte de la investigación. Se aclaró que debían ser participantes con actual o pasada AMS indeseada, aunque el grado de atracción hacia el sexo opuesto no sería un criterio. Se les dijo que el propósito del estudio sería entender qué factores permitieron o impidieron el cambio de la atracción hacia el mismo sexo y su comportamiento, así como documentar la ayuda o el daño para las ECOS y/o para la salud mental. Se proporcionó a los voluntarios la dirección del sitio web www.constantcontact.com donde hubo preguntas sobre los motivos para hacer los ECOS y el grado de la atracción hacia el mismo sexo, comportamiento, frecuencia y algunos otros cambios.

 

Descripción de la muestra

 

No se conoce la frecuencia de respuesta del estudio. No hubo compensación monetaria por participar. Durante seis semanas (enero de 2011 a febrero de 2011) 197 cuestionarios fueron respondidos en el sitio web, y completados por 150 hombres y 8 mujeres. Por razones culturales y de consistencia en un solo sexo, se redujo a solo 125 varones residentes en los Estados Unidos. Algunos cuestionarios incompletos se incluyeron solo si los datos no alterasen los cálculos.

La distribución geográfica a continuación se presenta: 19.2 % del este del país; 31.2 % del oeste; 36 % del centro; 12.8 % del sur; en un rango de los 18 hasta los 65 años (donde el 28% fue la mediana de edades de los 26 a los 35 años). La media de nuestro estudio fue antes de los 40 años mientras que para Jones y Yarhouse (2007) fue mayor de los 30 años. La atracción sexual en estas edades a menudo se considera resistente al cambio.

90 % de la muestra se compuso por hombres blancos o caucásicos y 73% de la misma al contaba con al menos un grado académico (mientras que es de 30% para el total de los hombres estadounidenses [Anónimo, 2014a]), por lo que la muestra contaba con un alto grado de instrucción (cf. Jones y Yarhouse, 2007).

Los ingresos medios fueron de $63 000 USD para nuestra muestra, $42 000 USD para las muestras nacionales, sin embargo, la educación e ingresos podrían ser en función de la edad.

Tabla 1. Efectos de los ECOS en las Frecuencias Homosexuales y Heterosexuales Psicológicas y del Comportamiento.

Acción D S M A R N H/T p Tamaño PS Tamaño PS’ 95 % IC
 

Fantasía Homosexual

A 86 29 5 0 4
B 18 46 26 6 28 124 6:112 E-26 0.92 0.84 [0.74, 0.92]
Deseo de intimidad homosexual A 66 31 7 1 19
B 20 34 27 8 35 124 13:69 E-10 0.87 0.54 [0.42, 0.66]
 

Besos homosexuales

A 3 13 21 4 82
B 2 6 7 5 103 123 12:36 2E-4 0.71 0.41 [0.20, 0.62]
 

Sexo homosexual

A 20 18 12 16 57
B 2 8 12 5 97 124 11:56 E-8 0.78 0.56 [0.40, 0.70]
 

Fantasía Heterosexual

A 3 7 28 8 77
B 15 31 29 10 38 123 4:62 E-14 0.77 0.54 [0.44, 0.66]
Deseo de intimidad heterosexual A 14 21 24 10 53
B 39 31 19 5 28 122 5:60 2E-14 0.72 0.44 [0.32, 0.52]
 

Besos heterosexuales

A 2 18 14 9 79
B 10 24 14 5 69 122 13:33 1.5E-3 0.75 0.49 [0.2, 0.72]
 

Sexo heterosexual

A 0 20 10 5 88
B 4 25 12 4 78 123 9:24 7E-3 0.76 0.52 [0.14, 0.78]

Nota: valores p (para ocurrencia aleatoria de la distribución H/T) calculados por test binomial. ECOS=Esfuerzos para Cambiar la Orientación Sexual, A=distribución antes de los ECOS; B=distribución en la fecha de la investigación, D=diario, S=semanalmente, M=mensualmente, A=anualmente, R=raramente, H/T= cambios en la frecuencia de la dirección homosexual y heterosexual, IC=intervalo de confianza, N=número de respondientes.

Sistema de creencias: 89 % son cristianos con sus variaciones: 13.6 % sin denominación, 5% (8 personas) católicos romanos, 28 % mormones, 9.6 % judíos, 0.8 % bahaíes y 0 % agnósticos o ateos. El sistema activo de creencias fue de 98.6 % comparado con el 80 a 85 % de la población estadounidense general (Anónimo, 2014b). La demografía religiosa es vasta, pero tradicionalmente los grupos protestantes y los católicos romanos son sobrerrepresentados y los mormones y judíos, subrepresentados. La muestra es más religiosamente diversa que la de Jones y Yarhouse (2007). Esta fue bastante religiosa en observancia: 55 % de los participantes asistían a cultos religiosos semanalmente (80 % de Jones y Yarhouse [2007]). La muestra de católicos romanos asistía en menor grado, semanalmente; pero en mayor grado, diariamente, así que tuvieron la mayor religiosidad. Hubo dos pastores protestantes en la muestra, pero ningún sacerdote católico.

Estado civil: 54 % solteros, 46 % casados y 42 % con hijos. En el estudio de Jones y Yarhouse (2007) cerca del 60 % eran casados. Ambas muestras son mixtas 1:1 en los individuos que tenían actividad sexual con otros hombres (diariamente, semanalmente o mensualmente), y en los castos, probablemente por motivos religiosos (frecuencia, anualmente o más, o raramente; ver Tabla 1).

 

Tabla 2. Horas en terapia o Grupo para los que llevaron terapia.

Percentil 2.5 10 25 50 75 90 97.5
Terapia (horas) 0 10 38 80 178 338 450
Grupo (horas) 0 0 10 43 113 300 318

Nota: n=71. ECOS=Esfuerzos para Cambiar la Orientación Sexual.

Motivos para realizar los ECOS: 64 % por motivos religiosos; 12 % para fortalecer el matrimonio; 3.2 % por presiones familiares; y 4 % por gran descontento con la vida gay (tal vez mas bajo que lo esperado en esta muestra de practicantes religiosos).

Durante la investigación, 42 % estaban en terapia y 58 % en posterapia. La media de horas (posterapia) en terapia individual fue de 80, y de las de grupo fue de 43, otros percentiles están en la Tabla 2. El tiempo medio para esta posterapia fue cercano a los 3 años, esto porque la respuesta más alta de la categoría fue “más de 5 años”.

97% de la presente muestra se encontraba en terapia profesional, 50% en la de Jones y Yarhouse (2007), pero 87 % de la nuestra también participó en el grupo menos formal de estos autores. Una alta cifra (80%) declaró haber tenido algún grado de depresión o tendencias suicidas al inicio de la terapia.

Medición

El sexo homosexual, para propósitos de esta muestra, se definió como besar o tocar los genitales, el sexo oral o anal, de frecuencias diarias a anuales o “muy raramente”. La atracción sexual se toma como un componente de la orientación sexual.

El cuestionario comprendió 88 preguntas de opción múltiple tomadas de materiales ya publicados (Shidlo y Schroeder, 2002; Spitzer, 2003; Karten y Wade, 2010), dieciocho de las cuales fueron sobre los cambios en la frecuencia de las fantasías homosexuales y heterosexuales, los deseos de intimidad, de besar y de tener sexo, comparando la situación con los seis meses anteriores a la ayuda terapéutica y al día de la investigación. Las opciones de respuesta fueron: casi diario, semanalmente, mensualmente, anualmente, casi nunca. Las escalas de respuesta para dos mediciones de la orientación sexual (atracción sexual e identidad sexual) se basaron en la escala de Kinsey con siete categorías: exclusivamente homosexual, mayormente homosexual, más homosexual que heterosexual, igualmente homosexual que heterosexual, más heterosexual que homosexual, mayormente heterosexual y exclusivamente heterosexual (Kinsey, Pomeroy, y Martin 1948). Esta escala solo es ordinal, y pese a las críticas, sigue siendo muy usada. (Bullough 1990).

Se realizaron 49 preguntas sobre buenas y malas experiencias terapéuticas, así como la duración, efectividad y daño de las distintas técnicas terapéuticas. Diez preguntas midieron el tipo de ECOS (psiquiatra, psicólogo, trabajador social, consejero secular o pastoral, grupo ex gay, grupo secular de apoyo, retiro de fin de semana para hombres, mentor y estudio personal) y el número de sesiones/horas/encuentros. Enseguida, hubo diecinueve preguntas que midieron la utilidad (1 1/4 extremamente útil a 4 1/4 ligeramente útil) o el daño (6 1/4 ligeramente dañino a 9 1/4 extremamente dañino) de técnicas terapéuticas específicas del proceso de ECOS que enseguida se enlistan: dejar de pensar en algo, evitar los disparadores, aprender límites correctos, estudiar las causas, dejar la masturbación, estudiar la dinámica familiar, estudiar libros religiosos, tener amigos no eróticos del mismo sexo, tocar a alguien del mismo sexo sin implicación erótica, aumentar el deseo de cambio, reenfocar el deseo homosexual, afirmar el propio sexo, ir al gimnasio, practicar deportes en equipo, hacer ejercicio individual, fingir la aversión (donde una cuarta parte imagina tener SIDA) y tener mentores heterosexuales. Algunas de estas, ya usadas por otros investigadores, podrían juzgarse por su relevancia. Algunas preguntas evaluaron los cambios positivos y negativos en la salud mental derivados de las ECOS (autoestima, depresión, funcionamiento social, tendencias suicidas, autolesión, abuso de sustancias y niveles: extremo, alto, moderado, ligero, ninguno y no aplicable). Se eligieron estas respuestas porque se consideraban riesgos potenciales (American Psychological Association, 2009b; Jones y Yarhouse, 2011). Por último, se preguntó cual era el enfoque terapéutico en caso de conocerse. Las opciones fueron: cognitivo-conductual, centrado en el cliente, psicoanalítico, Gestalt, humanista y existencialista.

Parte del método se basó en la memoria retrospectiva, la falta de verificación objetiva fue muy criticada (Bailey y Zucker, 1995), teniendo en ese momento mucho peso por recurrir a eventos sexuales, actualmente, se ha demostrado ser bastante confiable (Nyitray, 2010).

Análisis de resultados

Los resultados se analizaron estadísticamente, una parte con las funciones estadísticas estándar de Excel para las pruebas binomiales y algunas pruebas de significancia para w2, pero la prueba de signos (probabilidad de superioridad [PS]) fue más usada porque es apropiada para comparaciones antes y después en el mismo respondiente y particularmente para probar los daños o beneficios predominantes. La estadística también se recomendó por el reporte del grupo de trabajo de la APA. Los valores p se calcularon de manera convencional desde la distribución binomial. El tamaño del efecto PS e intervalos de confianza (Conover, 1999; Grissom y Kim, 2012) se revisaron en este documento por el método de Montecarlo (Robert y Casella, 2005).

El método de Montecarlo recopiló de manera aleatoria un nuevo conjunto de datos desde los originales y recalculó las estadísticas. Esto se repitió un millón de veces o hasta que hubiese un cambio en la media y el intervalo de confianza de las estadísticas fuese menor que 1 % por un incremento del 10 % en los cálculos. A partir del extenso conjunto de puntos seleccionados, los límites de confianza u otras propiedades fueron fácilmente derivados.

Cuando las personas debían dar solo una respuesta, en escala positiva o negativa, más que por el antes y el después, se usó una estadística w2 y las expectativas de comparación fueron extraídas de la hipótesis nula donde había una distribución igual entre un argumento benéfico y uno perjudicial (ningún efecto neto). Cuando los datos para w2 fueron pocos o hubo cero respondientes en algunas celdas es usual combinar estas con las celdas adyacentes. De modo que, cuando se verificó esta muestra con el método de Montecarlo, se encontró que los valores estadísticos permanecieron estables y la combinación no fue necesaria. Evitar la combinación de resultados neutros y dañinos es posible gracias a un adecuado tamaño de la muestra. Por otro lado, los valores convencionales p fueron extremamente bajos y las pruebas de Montecarlo mostraron que probablemente fueron afectados por las frecuencias de cero celdas. Los valores mínimos de los cálculos de Montecarlo para los valores p (<E-6) fueron usados porque podrían ser más confiables (Tabla 3).

La estadística correcta del tamaño del efecto para w2 es la V de Cramer (1⁄4SQRT(w2/N)) donde N es el tamaño de la muestra (Evans y Rooney, 2013). La significancia de esta estadística es la siguiente: 0.1 es un efecto pequeño; 0.3 es mediano y 0.5 es grande (Cohen, 1988) y esta estadística puede tomar un valor mayor que 1.0 para efectos muy grandes. La ya conocida d de Cohen tiene diferentes tamaños del efecto.

Resultados

En esta sección, muchos de los resultados se presentan de manera breve por medio de figuras para una vista general y con datos estadísticos en las tablas.

 

 

 

 

Tabla 3. Evaluación de los Efectos de las Técnicas en los respondientes de los ECOS.

Daño Ayuda
Técnicas X V M S N S M V X P/M X2 p V 95 % IC N
Amigos heterosexuales 0 0 1 1 4 6 21 28 60 58 76 <E-6 0.79 [0.68, 0.89] 121
Estudiar causas 0 0 0 2 4 14 19 28 57 64 99 E-6 0.90 [0.81, 0.95] 124
 

Espiritual

1 0 1 0 5 13 28 27 49 59 99 <E-6 0.90 [0.81, 0.95] 124
Toque no erótico 1 2 1 5 10 11 17 34 46 12 61 <E-6 0.69 [0.57, 0.80] 127
Dinámica familiar 1 2 0 0 5 19 31 25 41 39 92 <E-6 0.86 [0.77, 0.94] 124
Límites 0 0 3 0 6 14 18 37 40 36 83 <E-6 0.84 [0.74, 0.92] 118
Estudio de disparadores 1 1 1 4 13 21 24 26 30 14 91 <E-6 0.9 [0.8, 1.0] 121
Afirmación de género 0 0 1 0 13 16 26 32 31 105 118 <E-6 1.0 [0.9, 1.1] 119
Más deseo por ECOS 1 1 1 3 9 15 17 29 37 15 113 <E-6 1.0 [0.9, 1.2] 113
Reencuadrar deseo 0 2 1 1 14 16 20 23 30 22 88 <E-6 0.9 [0.8, 1.0] 107
 

No masturbación

2 3 3 5 19 19 15 23 23 6.2 58 <E-6 0.7 [0.6, 0.8] 112
Gimnasio 1 1 9 9 12 15 21 16 13 3.3 40 3E-6 0.64 [0.5, 0.8] 97
 

Ejercicio neutral

0 0 1 1 26 13 30 16 12 36 136 E-6 1.3 [1.2, 1.5] 99
Deportes en equipo 1 0 2 3 15 19 17 15 6 9.5 82 <E-6 0.88 [0.7, 1.0] 78
Aversión encubierta 6 1 4 6 26 18 9 6 6 2.3 63 2E-3 0.87 [0.6, 1.2] 82

Nota: Se mide la aprobación del daño y de la ayuda. Se pidió a los respondientes decir solo una respuesta del daño total. P/M es la proporción de los que suscriben ayuda hasta los que suscriben daño. p es la probabilidad de X2  siendo 1.0. V es la V de Cramer para el tamaño del efecto y IC es 95 % del límite de confianza. La expectativa de la prueba fue una distribución similar para la ayuda y para el daño. df=8 y n es el número de respondientes. El orden de los datos es en términos de la Figura 5. X= extremamente, V= ampliamente, M= moderadamente, S= ligeramente, N= neutral, y ECOS=Esfuerzos para Cambiar la Orientación Sexual.

Efectividad

De los 125 hombres que formaron la muestra, el 68 % reportó de alguna a mucha reducción de su AMS y comportamiento relacionado, así como un incremento en su atracción hacia el sexo opuesto y comportamiento relacionado. Los datos para el gran subconjunto de quienes habían terminado la terapia mostraron que los cambios podrían durar una media de tres años.

 

Figura 1. Efectos de los ECOS en la atracción sexual.

Atracción Sexual

La figura 1 y la Tabla 4 muestran los cambios en la atracción sexual (los respondientes se encargaron de definirlos) de quienes siguieron los ECOS y también evidencian un cambio notable del grupo como un todo. Los cambios individuales respaldados por los grados de Kinsey fueron calculados y representados en la Figura 2 y muestran más cambios aparentes hacia el lado heterosexual. Para los individuos, hubo un cambio calculado en 1.5 grados de Kinsey luego de los ECOS (Figura 2; Tabla 5). No obstante, no es una media significativa porque algunos cambios positivos en los grados de Kinsey son profundos, por ejemplo, al experimentar por primera vez la atracción heterosexual, aunque muchos aún son atraídos hacia el mismo sexo o se mueven hacia una exclusiva atracción heterosexual. Otros grados probablemente son mucho más pequeños. En la tabla 6, el 95 % de los intervalos de confianza (IC) se calcularon por el método de Montecarlo; donde 0.5 es un efecto grande.

Esto refuta la hipótesis de que los ECOS son inefectivos para cambiar la atracción o identidad sexual.

Tal como se ilustra en la Tabla 4, hubo 56% de decremento en quienes aceptaban tener una atracción homosexual predominante (K4-K6: 109 hombres antes, 48 hombres después) y un incremento en doce veces de los que aceptaban tener una atracción predominantemente heterosexual (K0-K2: 5 hombres antes, 61 hombres después); 22 hombres informaron sentir atracción heterosexual por primera vez. Luego, de los que inicialmente se consideraban exclusivamente atraídos hacia mismo sexo (K6), 14 % (5/35) dijeron ser (K0) luego de los ECOS. La muestra de los católicos romanos mostró un cambio significativo en la atracción, del “mayormente atraído hacia el mismo sexo” al “más atraído hacia el sexo opuesto que al mismo sexo”.

Para la atracción sexual (Figura 1; Tabla 6), la hipótesis de que los ECOS son inefectivos es rechazada por su muy baja probabilidad, 4E-20, y su tamaño del efecto de 0.62 es grande.

Hubo un 43 % de decremento en la identidad predominantemente homosexual tal como se define en los grados de Kinsey (84 hombres antes, 48 hombres después), y un incremento en cerca de 2.5 grados en la identidad predominantemente heterosexual (28 hombres antes, 68 hombres después, Tabla 4). El tamaño del efecto fue de 0.66, igual de grande.

Tabla 4. Datos para la figura 1. Cambios por las ECOS en la Atracción Sexual e Identidad Sexual.

Exclusivamente Homosexual Mayormente Homosexual Algo Homosexual Igual Algo Heterosexual Mayormente Heterosexual Exclusivamente Heterosexual
Atracción/ID K6 K5 K4 K3 K2 K1 K0
Atracción Sexual (n=124)
Antes ECOS 34 43 32 10 4 1 0
Después ECOS 12 12 24 15 33 16 12
Identidad Sexual (n=125)
Antes ECOS 28 25 31 13 8 3 17
Después ECOS 12 10 26 9 28 13 27

Nota: ECOS=Esfuerzos para Cambiar la Orientación Sexual. K0-K6 son las etapas de Kinsey. Las pruebas estadísticas están en la Tabla 6.

Figura 2. Distribución de los cambios en las etapas de Kinsey, desde antes de los ECOS hasta la fecha de la investigación, donde las positivas son hacia el fin heterosexual. N 1/4  125. Los datos están en la Tabla 5.

 

Cambios en la frecuencia

Las figuras 3 y 4 muestran los cambios representativos en las frecuencias para las fantasías heterosexuales y el sexo homosexual. La tabla 1 muestra los cambios en la frecuencia para la fantasía homosexual y heterosexual, deseo de tener intimidad, besar, y tener sexo.

La hipótesis de la inefectividad de los ECOS se refuta por todos los resultados (Tabla 1), y los tamaños del efecto van de moderados a grandes. Hay un decremento en las medidas de la homosexualidad y un incremento en las de la heterosexualidad.

Hay un amplio rango en el cambio de las frecuencias para los individuos (no se muestra), más que en los grupos. Aunque una figura indicativa es un decremento de la magnitud de frecuencias en las categorías homosexuales y un incremento similar en las categorías heterosexuales.

De 21 respondientes casados, uno se separó después de la terapia, uno se divorció y tres dejaron la interacción heterosexual. Estas reacciones que siguieron con una separación de las esposas no fueron sorpresa. Del resto, ocho no mostraron cambios en la frecuencia heterosexual, y siete mostraron una media de doce veces en la frecuencia previa lo cual es amplio. La distribución no se hizo de la manera ordinaria ni con transformación logarítmica, por lo que merece un análisis estadístico más profundo. No obstante, el método de Montecarlo mostró que la probabilidad de la muestra produciendo el efecto superior fue solo de 1.8E-4.

Tabla 5. Etapas de cambio de Kinsey por individuo.

Número de etapas de la atracción de Kinsey -2 -1 0 1 2 3 4 5 6
Número de respondientes 1 4 34 26 31 10 10 3 6

Nota: Los cambios positivos fueron hacia lo heterosexual.

Tabla 6. Efectos de los ECOS en la Atracción Sexual e Identidad Sexual Evaluados con la Prueba de los Signos (Muestra Completa).

Atracción/ID n Cambios H/T p Proporción H/T Tamaño PS Tamaño PS’ 95 % IC
Atracción Sexual 124 5:85 4E-20 1.7 0.82 0.62 [0.52, 0.72]
ID Sexual 125 12:68 6.0E-11 5.7 0.83 0.66 [0.51, 0.79]

Nota: los valores p (para la ocurrencia aleatoria de la distribución H/T) calculados por test binomial, PS es el índice de “probabilidad de superioridad”, el tamaño del efecto para la prueba de los signos. Desde que se compara con 0.5 (no superioridad), el tamaño PS’ muestra el tamaño del efecto correcto, esto es comparado con 0. df para la prueba de los signos es 1. H 1/4  dirección homosexual, T 1/4  dirección heterosexual, IC 1/4 intervalo de confianza, y ECOS 1/4 Esfuerzos para Cambiar la Orientación Sexual.

Figura 3. Efectos de los ECOS en la frecuencia de las fantasías heterosexuales. Los datos están en la Tabla 1.

Terapias y técnicas

Solo el 20 % de los participantes recordó los nombres de las terapias profesionales, y la única categoría con mas de tres respuestas fue la cognitiva-conductual donde dieciséis participantes la consideraron útil y dos, nociva. De un test binomial, se objetan las hipótesis de daño predominante en el nivel p 1/4  0.0007. La V de Cramer es 1.3, un tamaño del efecto grande. En ningún caso se podría esperar que esta técnica fuese inherentemente dañina.

La terapia: cuando se preguntó qué fue lo más útil en los ECOS (datos no mostrados), 26.4 % aceptó que había sido el retiro de afirmación de género de fin de semana; 63 % de la muestra total asistió a este; 13.6 % afirmó que ver a un consejero de salud mental, familiar o matrimonial; 12.8 % ver a un psicólogo y 12 % tener una relación de mentoreo. Ninguna terapia tuvo mayoría de respuestas. Los participantes evaluaron los tipos de terapeutas de manera similar en la efectividad y en todos los casos, predominantemente útiles (datos no mostrados). Es importante destacar que se prefirió el retiro a la ayuda psicológica (58 % de la muestra), de los cuales la media de la terapia fue de 80 horas. Esto es mucho más amplio si se compara con otros problemas no deseados (Okiishi et al., 2006).

Técnicas para los ECOS

La figura 5 ayuda a comparar entre el daño y la ayuda de estas técnicas para quienes estén más o menos familiarizados con estas o con los ECOS específicos. Además, muestra una aparente efectividad general. Muchos tipos de técnicas fueron representados y muchos de los participantes las probaron. Las técnicas terapéuticas que se consideraron útiles (los valores de “extremamente”, “ampliamente” y “moderadamente” se combinan) fueron “desarrollar relaciones no eróticas con los pares del mismo sexo, mentores, familiares y amigos” (87 %); “entender mejor las causas de la homosexualidad y las necesidades emocionales” (83%); “la meditación y el trabajo espiritual” (83 %); “explorar los vínculos entre la niñez, las experiencias familiares y la Atracción hacia el Mismo Sexo” (78 %); y “aprender a mantener límites saludables” (76 %).

Daños: “ir al gimnasio” fue la técnica más dañina para el 16 % de participantes (todas las respuestas combinadas); “imaginar el contagio de SIDA” (“aversión encubierta”) para el 13.6 %, “dejar de tener pensamientos homosexuales” para el 12.8 %, “dejar de masturbarse” para el 10.4 %. La tabla 3 presenta estos datos. No hay información sobre otras técnicas en los grupos informales comparados con la terapia formal.

En general, se refutan las hipótesis sobre el daño de las técnicas, y los tamaños del efecto para los cálculos de w2 fueron grandes (Tabla 3). Estas pruebas desestiman la hipótesis sobre la inefectividad de estas técnicas en los ECOS.

Los efectos positivos en la autoestima fueron notables o profundos, y los tres respondientes con iniciales tendencias suicidas reportaron un enorme beneficio. La submuestra de los católicos romanos no mostró daño neto.

Figura 4. Efectos de los ECOS en la frecuencia de sexo homosexual. Los datos están en la Tabla 1.

 

Ayuda y Daño de las técnicas. Muestra Hombres EUA.

Figura 5. Efectos dañinos y benéficos globales de varias técnicas en los ECOS, mostrando aparente contraste en la frecuencia entre el daño y el beneficio. Se pidió a los respondientes que evaluaran todas las técnicas pero con una opinión sobre la efectividad por técnica. El orden de las técnicas solo es para la visibilidad de las columnas. Los datos y pruebas estadísticas están en la Tabla 1.

Figura 6. Efectos de los ECOS en la ayuda o daño para seis asuntos de salud mental autorreportados. “Ninguno” y “No Aplicable” se han omitido. Hay un aparente contraste entre las frecuencias de daño y ayuda. Los datos y pruebas estadísticas están en la Tabla 7.

Beneficios de la Terapia en Asuntos de Salud Mental

Para determinar el impacto de los ECOS en cada elemento de la salud mental (Figura 6; Tabla 7), los respondientes tuvieron que asignar un grado, del “ninguno” o “no aplicable” al “ligeramente útil” o “extremamente útil” para los resultados útiles. Luego hicieron lo mismo para los resultados dañinos, así que darían tanto respuestas positivas como negativas. Para cada elemento hubo poco impacto negativo general. Para el impacto positivo, los resultados medios fueron: autoestima significativa, funcionamiento social significativo, depresión moderada, autolesión significativa, tendencias suicidas significativas y abuso de sustancias extremo.

Tabla 7. ECOS y su Daño o Ayuda en seis Aspectos de la Salud Mental en el Autorreporte.

 

 

 

Daño/Ayuda

Autoestima Funcionamiento  social Depresión Autolesión Riesgo de suicicio Abuso de sustancias
Respuestas Negativas
Extremamente Negativo 0 0 0 1 1 0
Ampliamente Negativo 1 2 3 1 1 1
Moderadamente Negativo 0 0 3 0 2 1
Ligeramente Negativo 4 2 9 6 7 3
Ninguno 88 86 69 76 73 60
 

No Aplica

8 12 13 33 30 58
Número de muestras 101 102 97 117 114 123
Respuestas Positivas
Ligeramente Positivo 16 21 21 10 8 4
 

Moderadamente Positivo

17 30 21 12 9 1
Ampliamente Positivo 36 33 16 13 6 5
Extremamente Positivo 37 19 17 17 17 10
Ninguno 6 9 17 21 26 20
 

No Aplica

1 3 16 45 51 83
Daño/Ayuda 20.1 26 5 6.5 3.6 4
x2 1,372 800 133 65 31 13.4
p 2E-300 4E-176 8E-31 5E-16 3E-8 2E-4
V de Cramer 3.7 2.8 0.75 0.75 0.51 0.33
95% de IC [3.5, 3.9] [2.7, 2.9] [1.0, 1.3] [0.65, 0.85] [0.40, 0.60] [0.22, 0.41]

Nota: Los valores del daño y la ayuda son las sumas de los valores negativos y positivos, respectivamente. Véase el texto para más detalles. ECOS 1/4 Esfuerzos para Cambiar la Orientación Sexual e IC 1/4 Intervalo de Confianza. df 1/41. Los valores p son para w2.

La hipótesis sobre los daños a la salud mental derivados de los ECOS con mayor prevalencia de lo esperado se examina en la Tabla 7. Usando la autoestima como un ejemplo, da un total de cinco experiencias negativas, y otras respuestas a la pregunta negativa, dan un total de 96. Tomamos estos como los valores “observados” en un test w2 comparados con los “esperados” en las experiencias positivas. En total, hubo 106 experiencias positivas y otras respuestas a la respuesta positiva suman siete. Usamos un test w2 mediante una estructura de celdas 2X2. Se rechaza la hipótesis de que el daño predominaría porque las probabilidades calculadas son demasiado bajas. Los tamaños del efecto son grandes, a veces muy grandes. Excepto en el abuso de sustancias (tamaño del efecto moderado), pero pocos tuvieron ese elemento. Varios participantes señalaron una mejora en más de un elemento (datos no mostrados).

Daños ocasionados por la terapia

Los beneficios predominaron (Tabla 7). Solo un participante informó efectos negativos extremos (tendencias suicidas y autolesión). En contraste, muchos de los grados de daño neto fueron “ninguno a poco”. Cerca del 75 % reportó daño neto en solo una (variable) de las seis categorías. Muchos porcentajes de los respondientes que indicaron daño neto se situaron por debajo del 10 %. El individuo con el porcentaje más alto (98.6) indicó que fue en la fe. De manera conservadora, se puede decir que hubo muy poca pérdida de religiosidad.

Discusión

Confiabilidad de los Respondientes

Spitzer decía que mucha gente de su estudio de 2003 podría haber mentido sobre sus cambios, aunque nunca quiso demostrar la veracidad de esto (Spitzer, 2012). Si los investigadores de años no pueden decir si los sujetos mintieron, esto elimina los hallazgos en muchos campos de la sociología. Probablemente, una defensa contra tal crítica sería alentar las respuestas imparciales sobre las experiencias positivas y negativas en este estudio.

Otra crítica es que, en algunas investigaciones, los participantes en los ECOS ganaron habilidad para ignorar o tolerar sus atracciones hacia el mismo sexo (American Psychological Association, 2009c). Cualquier distorsión de esta información podría minimizarse al requerir datos de frecuencia numérica, como en el presente estudio.

Efectividad

Un subconjunto (14%) dijo haber mostrado un cambio de la atracción exclusivamente homosexual a la exclusivamente heterosexual (cf. Jones y Yarhouse, 2011), lo que significa que creen que perdieron una atracción exclusiva y ganaron otra atracción exclusiva. Una respuesta psicológica debe extinguirse y otra se potencia, lo cual parece realizarse en al menos dos pasos y luego viene un cambio profundo (Rachman, 1966). Para aquellos clientes, la terapia fue significativamente exitosa. Si esta “terapia dañina” (según la APA) significa 14 % de tasa de cambio muy profundo, muchos hombres con arraigadas creencias religiosas aún creerían que merece la pena intentarlo. Como lo muestran los tamaños del efecto, el decremento en la fantasía y deseo de intimidad homosexual son similares al incremento en sus análogos hacia el sexo opuesto (Tabla 1).

Los esfuerzos para el cambio en este estudio y muestra se resumirían: “con posible éxito en cierto grado en la mayoría de los casos”. Para quienes por primera vez experimentaron atracción hacia el sexo opuesto, aún en menor grado, esto se consideraría un gran cambio cualitativo.

Cambio Espontaneo vs. Cambio Terapéutico

En una muestra aleatoria de 6 000 hombres sin terapia y comparándolos a los 21 y los 28 años de edad, el 6.2 % mostró algo de cambio en la AMS y veinticuatro de ellos que a los 21 años manifestaron ser exclusivamente homosexuales, a los 28 años dijeron ser exclusivamente heterosexuales (Savin-Williams, Joyner, y Rieger, 2012). El cambio es menos frecuente cuando se es mayor (en la cuarta década) el dos porciento mostró algo de cambio en la atracción (Mock y Eibach, 2011). Estos resultados son mucho menores que en nuestro estudio, aunque esos dos estudios se basaron en muestras representativas, a diferencia de la nuestra. Otros trabajos recientes también respaldan los cambios espontáneos (Katz-Wise y Hyde, 2015). El concepto de inmutabilidad de la atracción sexual debe ser descartado.

Técnicas

La Figura 5 y la Tabla 3 muestran la ayuda o el daño durante los ECOS usando varias técnicas y no muestran que causen algún daño psicológico. Ambas gráficas presentan la ayuda de esas técnicas, y en menor medida, su neutralidad; ninguna causó daño. Los tamaños del efecto fueron grandes. Al probar muchas técnicas benéficas, no hay evidencia de un daño serio durante los ECOS.

De manera muy general, una variedad de técnicas aparenta ser de ayuda y similares en efectividad. Esto refleja los resultados entre encuestas terapéuticas más generales que en otras, por lo que muchas técnicas pueden ayudar en situaciones específicas (Reisner, 2005).

La cifra de depresión y tendencias suicidas en nuestro estudio (80 %) es similar a la de Jones y Yarhouse (2011), sin garantizar la atención clínica. Los tamaños del efecto para el impacto positivo de los ECOS en la salud mental (Tabla 7) se parecen a los tamaños del efecto generales (alrededor de 0.7) en una meta revisión de las técnicas psicoterapéuticas en general (Shedler, 2010).

Secularismo

Como en otras investigaciones, la presente no encontró predominancia de las presiones culturales o familiares, por consiguiente, no apoya la hipótesis nula. Las razones religiosas para seguir los ECOS predominaron de gran modo. Los consejeros o grupos seculares recibieron índices de aprobación similares a los no seculares, por lo que la ayuda recibida no dependió exclusivamente de la religiosidad.

Fortalezas y limitaciones

Una fortaleza del estudio es la muestra de 125 hombres. El método de Montecarlo mostró que con esa cantidad bastaba para obtener resultados estables en todas las estadísticas. Asimismo, fue importante que el estudio buscara resultados buenos y malos de la terapia para poder obtener características más claras de la muestra que en estudios previos. Del mismo modo, los estimados de frecuencia pudieron facilitar esa claridad.

Casi la mitad de la muestra fue posterapia lo cual permitió un seguimiento medio de tres años. Esto es limitado, pero el estudio de Jones y Yarhouse (2011) concluyó algo similar.

Hay algunas limitaciones. No hubo índices de abandono durante la terapia. Sigue la posibilidad de que la muestra no sea representativa, aún con los hombres con creencias religiosas arraigadas y sus experiencias positivas y negativas. El estudio se basó en los datos proporcionados por los mismos participantes, por lo tanto, la generalización debe limitarse: es un grupo de hombres creyentes religiosos con AMS no deseada. La muestra se compuso casi en su totalidad de hombres con altos niveles educativos (90 %), caucásicos, protestantes (hubo también católicos romanos, judíos y mormones) y con ingresos superiores a la media. Ellos representan la corriente cultural de los Estados Unidos. Muchas de las técnicas de los ECOS no fueron primordialmente religiosas. Esto y el diverso espectro de fe sugiere una aplicabilidad fuera de los grupos protestantes y quizás los irreligiosos.

Los cambios fueron generalmente satisfactorios, pero que las autoridades pastorales o clericales lo acepten, es distinto, especialmente si se considera a quienes ocupan un puesto de servicio religioso. Esto podría ser motivo de estudio más profundo.

Las mejoras podrían involucrar una mejor elección de la muestra representativa, en particular a los menos religiosos, mayor cuidado con el diseño de la muestra, más medidas estándar, más metodología longitudinal, y mayor comparación entre terapias para otras condiciones.

 

 

Grupo de control

Algunos críticos insisten en la necesidad de un grupo de control. Los respondientes deberían tener AMS no deseada, además de depresión, tendencias suicidas, etc. Dejarlos de manera deliberada sin terapia y medir esto en unos años sería poco ético (Spitzer, 2003) excepto en una “lista de espera”, que no es el caso de este estudio.

Criterios para respaldar este tipo de terapias

El deseo de la APA para un grupo de control sociológico adecuado en estos estudios no parece ser realizable, por lo que la aceptación de estas terapias debe hacerse bajo otros criterios. Uno es el descenso de los aspectos indeseados y un incremento de los aspectos deseados, dentro de una atmosfera religiosa que a su vez acepte a los participantes. En el presente grupo de estudio, hubo un fortalecimiento de la atracción hacia el sexo opuesto, y veintidós hombres manifestaron tal atracción por primera vez. En contraste, diez de la clase K6 no cambiaron. Experimentar atracción hacia el sexo opuesto presuntamente no es controversial ni potencial, pero en una terapia de afirmación gay esto sería poco probable. Hubo una pérdida total de la AMS en doce varones y cinco de ellos dijeron haber cambiado notablemente de la AMS exclusiva a la atracción hacia el sexo opuesto exclusiva. Debe haber otro estudio para verificar si los mismos beneficios se presentan en un grupo secular.

Contrariando el énfasis de los criterios grupales sociológicos de la APA, afirmamos que la psicoterapia es definitivamente personalizada y esto permite medir una terapia satisfactoria. Por ejemplo, tomamos efectos benéficos o dañinos de un grupo estadísticamente insignificante que merece ser considerado, mientras que un enfoque meramente sociológico no lo haría. Si este énfasis predomina, algunas personas evitarían la ayuda que requieren.

Reiteramos que las pruebas estadísticas de este artículo no comparan un muestreo y un grupo de control tradicional, pero comparan si la diferencia entre el grupo de muestreo y un grupo hipotético nulo pudiera presentar fluctuación del muestreo probabilístico en diferentes categorías. La orientación basada en evidencias para los clientes sería que muchas técnicas y terapeutas son útiles y deberían tomarse en cuenta.

Comparación con otros índices de efectividad o daño

Las tasas de efectividad de este estudio para la consejería con AMS no deseada fueron similares a las de la psicoterapia en general para cualquier asunto indeseado. El estudio en un nivel más alto para un amplio rango de terapias mostró que la persona promedio que recibió consejería para cualquier problema se sintió mejor que el 70-75 % de quienes no la recibieron (Lambert, 2011). Esta investigación reveló que 2/3 de los hombres de la muestra tuvieron mayor atracción heterosexual y menor atracción homosexual luego de la terapia para su AMS indeseada. Esta tasa también parece ser igual en la de mejora.

El estudio también tuvo un índice de daño similar al comparado con la psicoterapia en general. El porcentaje de pacientes que dejaron el tratamiento fue peor que en el inicio (5-10 %) (Hansen, Lambert, y Forman, 2002). Además, con una tasa similar de depresión (12 %) (cf. Spitzer, 2003; Nicolosi, Byrd, y Potts, 2000). El nivel de tendencias suicidas aumentó a 8.9 %, pero fue poco intenso, y otros problemas indeseados fueron menos del 5 %.

Y lo más importante: el 70 % de participantes, una mayoría abrumadora, solo manifestaron efectos benéficos de la terapia. Esto contrasta totalmente con el 5 % de participantes del grupo de Shidlo y Schroeder (2002) que habían sido elegidos por su insatisfacción y ese 66 % tenían una vida de fe activa contra el 98.6 % de los nuestros. Esta investigación buscó las experiencias positivas y negativas y los resultados fueron mucho mejores que los de Jones y Yarhouse (2007). Por lo tanto, los de Shidlo y Schroeder (2002) y Dehlin et al. (2015) no son universalmente representativos.

Lo que la APA dice

Como se mencionó en la introducción, la APA manifiesta que los ECOS pueden ser dañinos e inefectivos. Esto desalienta a los terapeutas para brindar este tipo de terapia. Además, el organismo dice que no hay metodología adecuada investigaciones recientes sobre los ECOS (falta de validez interna, sin comparación entre grupos, poco seguimiento de largo periodo, cansancio del cliente y autorreportes con retrospectiva poco fiable (American Psychological Association, 2009b). Dada la opinión de Spitzer (2003), las mismas dudas se presentan en la investigación sobre las terapias de afirmación gay. Por un lado, la comunidad científica ignora los resultados positivos sobre los ECOS. Por otro lado, las intervenciones terapéuticas alternas parecen ser poco medidas en lo cuantitativo en los últimos quince años desde esa opinión de Spitzer (véase el estudio de Flentje, Heck, y Cochran 2014), y para muchos clientes, la terapia afirmativa gay seguiría siendo inadmisible por razones religiosas. La cuestión se vuelve asunto pendiente por abordar en el mundo científico y para los que quieren sentirse legalmente respaldados y lograr el cambio deseado. La APA intenta disuadir de manera engañosa sobre el daño de esos esfuerzos, aunque al menos en los hombres con creencias religiosas arraigadas no sería así.

La muestra de este trabajo es suficiente evidencia para que la APA reconsidere su posición desalentando a buscar ayuda en los ECOS para la AMS indeseada. Las tasas de efectividad y los tamaños del efecto y el deterioro o las tasas de daños en la consejería para la AMS indeseada son similares a las de la consejería general para otras condiciones. Además, hay decrementos en niveles de depresión, riesgo de suicidio, abuso de sustancias, autolesión e incrementos en la autoestima y funcionamiento social, haciendo que los ECOS sean buenos. Si se difundieran los índices de efectividad y daño, incluyendo condiciones comórbidas, los clientes tendrían mejor criterio y recibirían terapia para minimizar la atracción homosexual indeseada y desarrollar su potencial heterosexual. En efecto, la habilidad para hacer tal elección debe ser fundamental en la autonomía y autodeterminación del cliente como Spitzer mencionó (2003). Es un asunto de derechos humanos.

Algunos como Hancock, Gock, y Haldeman (2012) parecen desear terapias libres de efectos colaterales siguiendo el mandato “primero no dañes”, por el cual se evita aceptar el posible daño conocido (Inman 1860). El daño cero no es realista en cualquier tipo de terapia. Desde hace un siglo se sabe que serias secuelas pueden suceder a una buena terapia, y 29 % de los psicoterapeutas generales lo han manifestado en su trayectoria y al menos un paciente se ha suicidado (Pope y Tabachnick 1993). La minimización es más alcanzable. Aunque estadísticamente ninguna terapia logrará un daño cero a largo plazo. Siendo críticos o profesionales de la salud, nadie desea dañar a los clientes.

Por los resultados de este informe, la recomendación de la APA para evitar ofrecer terapias que busquen el cambio de la orientación sexual es en sí misma falta de ética, al menos para los hombres con creencias religiosas arraigadas. Una reevaluación podría mover a realizar estudios con la mejor metodología de investigación para que los ECOS se evalúen y mejoren. La conclusión es que los individuos con AMS no deseada tienen el derecho fundamental de buscar cómo fortalecer la atracción hacia el sexo opuesto y ser respetados, pueden experimentar algún tipo de cambio con otros asuntos no relacionados y tienen el derecho de saberlo.

Para el grupo del presente estudio, contrariamente a la hipótesis nula, los ECOS no son inefectivos, ni dañinos, y contrastan con lo que la APA señala. En el marco de esta investigación, los clientes con creencias religiosas arraigadas deberían saber que el cambio puede venir por los ECOS, y el cambio positivo en las intenciones de suicidio, autoestima, depresión, autolesión, abuso de sustancias, y funcionamiento social puede ser de moderado a notable. También, contrariando la hipótesis nula, las presiones sociales no predominaron como motivos para iniciar los ECOS y los tamaños de efecto no son evidentemente menores que para las psicoterapias en general.

El grado de daño va de cero a menor y también es típico en las terapias para otros problemas indeseados. Esta terapia ciertamente no es excepcional, pero debería considerarse como convencional, con salvaguardas convencionales como se estableció hace años (NARTH, 2010). Los católicos romanos son quienes respondieron mejor y esta opción, sin duda, deberían considerarla. Vale la pena mencionar experiencias relevantes como la del grupo católico “Courage” y estudiar el seguimiento a largo plazo en quienes ocupen posiciones clave en la iglesia católica. Es irónico que, en una era de tolerancia de la diversidad, los ECOS sean una excepción a la regla.

Agradecimientos

Agradecemos especialmente a los participantes por su tiempo para responder al tedioso cuestionario y manifestamos gran respeto por su tenacidad en el largo tiempo en los ECOS. Asimismo, gracias al Dr. Joseph Nicolosi, nuestro principal contacto para todos los terapeutas y consejeros que permitieron realizar el estudio con aquellos en terapia para su AMS indeseada.

Conflictos de interés

Los autores declaran que no existen conflictos de interés respecto con la investigación, autoría o publicación de este artículo.

Financiamiento

Los autores no recibieron apoyo financiero para la investigación, autoría o publicación de este artículo.

Referencias

American Psychological Association. 2008. http://www. apa.org/topics/lgbt/orientation.pdf.      Recuperado el 30 de junio de 2018.

American Psychological Association. 2009a. “Insufficient Evidence That Sexual Orientation Change Efforts Work, Says APA.” 2009. http://www.apa.org/news/ press/releases/2009/08/therapeutic.aspx. Recuperado el 27 de julio de 2015.

American Psychological Association. 2009b. Report of the Task Force on Appropriate Therapeutic Responses to Sexual Orientation. Washington, DC: American Psychological Association.

Anónimo. 2014a. “Educational Attainment in the United States.” Wikipedia. 2014. http://en.wikipedia.org/wiki/ Educational_attainment_in_the_United_States. Recuperado el 4 de noviembre de 2014.

Anónimo. 2014b. “Religion in the United States.” Wikipedia. 2014. http://en.wikipedia.org/wiki/Religion_in_ the_United_States. Recuperado el 4 de noviembre de 2014.

Australian Psychological Association. 2015. “APS Position Statement on the Use of Psychological Practices That Attempt to Change Sexual Orientation.” 2015. http:// admin.psychology.org.au/Assets/Files/APSPositionStatementonPsychologicalPracticesthatattempttochange SexualOrientation_Members.pdf. Recuperado el 27 de julio de 2015.

Bailey, J. M., y K. J. Zucker. 1995. “Childhood Sex-typed Behavior and Sexual Orientation: A Conceptual Analysis and Quantitative Review.” Developmental Psychology 31 (1): 43–55.

Bayer, Ronald. 1987. Homosexuality and American Psychiatry: The Politics of Diagnosis. Princeton, NJ: Princeton University Press.

Bieber, Irving, Harvey J. Dain, Paul R. Dince, Marvin G. Drellich, Henry G. Grand, Ralph H. Gundlach, Malvina W. Kremer, Alfred H. Rifkin, Cornelia B. Wilbur, y Toby B. Bieber. 1962. Homosexuality, a Psychoanalytical Study. New York: Basic Books.

Bullough, Vernon. 1990. “The Kinsey Scale in Historical Perspective.” En Homosexuality/Heterosexuality, editado por David P. McWhirter, Stephanie A. Sanders, y June M. Reinisch, 3–14. New York: Oxford University Press.

Cohen, Jacob. 1988. Statistical Power Analysis for the Behavioral Sciences. Hillsdale, NJ: Lawrence Erlbaum Associates.

Conover, William J. 1999. “The Sign Test.” En Practical Nonparametric Statistics, 3ra. ed., 157–76. New York: Wiley.

Dehlin, John P., Renee V. Galliher, William S. Bradshaw, Daniel C. Hyde, y Katherine A. Crowell. 2015. “Sexual Orientation Change Efforts among Current or Former LDS Church Members.” Journal of Counseling Psychology 52:95–105.

Epstein, J. 1998. “The Secret Life of Alfred Kinsey.” Commentary January:35-39.

Evans, A. N., y B. J. Rooney. 2013. Methods in Psychological Research, 2a. ed. Los Angeles, CA: Sage.

Flentje, Annesa, Nicholas C. Heck, y Bryan N. Cochran. 2014. “Experiences of Ex-ex-gay Individuals in Sexual Reorientation Therapy: Reasons for Seeking Treatment, Perceived Helpfulness and Harmfulness of Treatment, and Post-treatment Identification.” Journal of Homosexuality 61 (9): 1242–68. doi:10.1080/ 00918369.2014.926763.

Grissom, Robert J., y John J. Kim. 2012. Effect Sizes for Research: Univariate and Multivariate Applications. New York: Routledge.

Haldeman, Douglas C. 1991. “Homosexuality. Research Implications for Public Policy.” En Sexual Orientation Conversion Therapy for Gay Men and Lesbians: A Scientific Examination, editado por John C. Weinrich, y James D. Gonsiorek, 149–60. London, UK: Sage.

Haldeman, Douglas C. 1994. “The Practice and Ethics of Sexual Orientation Conversion Therapy.” Journal of Consulting and Clinical Psychology 62:221–27.

Hancock, Kristin A., Terry S. Gock, y Douglas C. Haldeman. 2012. “Science Meets Practice in Determining Effectiveness of Sexual Orientation Change Efforts.” American Psychologist 67 (6): 499–500.

Hansen, Nathan B., Michael J. Lambert, y Evan M. Forman. 2002. “The Psychotherapy Dose-response Effect and Its Implications for Treatment Delivery Services.” Clinical Psychology: Science and Practice 9 (3): 329–43.

Inman, Thomas. 1860. “Foundation for a New Theory and Practice of Medicine.” American Journal of the Medical Sciences 40:450–58.

Isay, R. A. 1990. “Psychoanalytic Theory and the Therapy of Gay Men.” En Homosexuality/Heterosexuality: Concepts of Sexual Orientation, editado por D. P. McWhirter, S. A. Sanders, y J. M. Reinisch, 283–303. New York: Oxford University Press.

Jones, S. L., y M. A. Yarhouse. 2007. Ex-Gays? A Longitudinal Study of Religiously Mediated Change in Sexual Orientation. Downer’s Grove, IL: IVP.

Jones, S. L., y M. A. Yarhouse. 2011. “A Longitudinal Study of Attempted Religiously Mediated Sexual Orientation Change.” Journal of Sex and Marital Therapy 37 (5): 404–27. doi:https://doi.org/10.1080/ 0092623X.2011.607052.

Karten, E. Y., y J. C. Wade. 2010. “Sexual Orientation Change Efforts in Men: A Client Perspective.” The Journal of Men’s Studies 18 (1): 84–102. doi:https:// doi.org/10.3149/jms.1801.84.

Katz-Wise, S. L., y J. S. Hyde. 2015. “Sexual Fluidity and Related Attitudes and Beliefs among Young Adults with a Same-gender Orientation.” Archives of Sexual Behavior 44 (5): 1459–70. doi:https://doi.org/10.1007/ s10508-014-0420-1.

Kinsey, A. C., W. B. Pomeroy, y C. E. Martin. 1948. Sexual Behavior in the Human Male. Philadelphia, PA: W. B. Saunders.

Lambert, I. B. 2011. “Psychotherapy Research and Its Achievements.” En History of Psychotherapy: Continuity and Change, editado por J. C. Norcross, G. R. Vanden- Bos, y D. K. Freedheim, 2nd ed., 299–332. Washington, DC: American Psychological Association.

Masters, William H., y Virginia E. Johnson. 1979. Homosexuality in Perspective. Boston, MA: Little, Brown and Company.

Mock, S. E., y R. P. Eibach. 2011. “Stability and Change in Sexual Orientation Identity over a 10-year Period in Adulthood.” Archives of Sexual Behavior 41 (3): 641–48. PMID 21584828.

NARTH. 2010. “Practice Guidelines for the Treatment of Unwanted Same-sex Attractions and Behavior.” Journal of Human Sexuality 2:6–65.

NARTH Scientific Advisory Board. 2009. “What the Research Shows: NARTH’s Response to the APA Claims on Homosexuality.” Journal of Human Sexuality 1:1–128.

Nicolosi, Joseph, A. Dean Byrd, y Richard W. Potts. 2000. “Retrospective Self-report of Changes in Homosexual Orientation: A Consumer Survey of Conversion Therapy Clients.” Psychological Reports 86 (3 Pt 2): 1071–88.

Nyitray, Alan G. 2010. “Test-Retest Reliability and Predictors of Unreliable Reporting for a Sexual Behavior Questionnaire for US Men.” Archives of Sexual Behavior 39 (6): 1343–52.

Okiishi, John C., Michael J. Lambert, Dennis Eggett, Lars Nielsen, David D. Dayton, y David A. Vermeersch. 2006. “An Analysis of Therapist Treatment Effects: toward Providing Feedback to Individual Therapists, on Their Clients’ Psychotherapy Outcome.” Journal of Clinical Psychology 62 (9): 1157–72.

Organización Panamericana de la Salud. 2012. Cures for an Illness That Does Not Exist. Washington, DC: Organización Panamericana de la Salud.

Pomeroy, W. B. 1972. Dr. Kinsey and the Institute for Sex Research. New York: Harper and Row.

Pope, K. S., y B. G. Tabachnick. 1993. “Therapists’ Anger, Hate, Fear, and Sexual Feelings: National Sur- vey of Therapist Responses, Client Characteristics, Critical Events, Formal Complaints, and Training.” Professional Psychology: Research and Practice 24 (2): 142–52.

Rachman, Stanley. 1966. “Sexual Fetishism: An Experimental Analogue.” The Psychological Record 16 (3): 293–96.

Reisner, Andrew D. 2005. “The Common Factors, Empirically Validated Treatments, and Recovery Models of Therapeutic Change.” The Psychological Record 55 (3): 377–400.

Robert, Christian, y George Casella. 2005. Monte Carlo Statistical Methods. New York: Springer.

Rosik, Christopher. 2015. “Sexual Orientation Change Efforts and the Campaign to Ban Them.” 2015. http:// www.mercatornet.com/articles/view/sexual-orientation-change-efforts-and-the-campaign-to-ban-them. Recuperado el 19 de julio de 2015.

Ross, M. W. 1983. The Married Homosexual Man. London, UK: Routledge & Kegan Paul.

Ross, M. W. 1990. “Married Homosexual Men: Prevalence and Background.” Marriage and Family Review 14 (3): 35–57.

Savin-Williams, R. C., K. Joyner, y G. Rieger. 2012. “Prevalence and Stability of Self-reported Sexual Orientation Identity During Young Adulthood.” Archives of Sexual Behavior 41 (1): 101–09.

Shedler, J. 2010. “The Efficacy of Psychodynamic Psychotherapy.” American Psychologist 65 (2): 98–109.

Shidlo, A., y M. Schroeder. 2002. “Changing Sexual Orientation: A Consumers’ Report.” Professional Psychology: Research and Practice 33 (3): 249–59. doi:10.1016/S0277-9536(99)00493-1.

Socarides, Charles W. 1995. Homosexuality. A Freedom Too Far. Phoenix, AZ: Adam Margrave Books.

Spitzer, Robert L. 2003. “Can Some Gay Men and Lesbians Change Their Sexual Orientation? 200 Participants Reporting a Change from Homosexual to Heterosexual Orientation.” Archives of Sexual Behavior 32 (5): 403–17. doi:10.1023/A:1025647527010.

Spitzer, R. L. 2012. “Spitzer Reassesses His 2003 Study of Reparative Therapy of Homosexuality.” Archives of Sexual Behaviour 41 (4): 757. doi:10.1007/s10508- 012-9966-y.

Van den Aardweg, G. J. M. 1997. The Battle for Normality. San Francisco, CA: Ignatius.

West, D. J. 1977. Homosexuality Reexamined. London, UK: Duckworth.

[1] Southern California Seminary, El Cajon, California, EUA.

 

[2] Whitehead Associates, Lower Hutt, Wellington, Nueva Zelanda.

 

[3] Fuerza o magnitud de un fenómeno.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *