Y si no acepto mi homosexualidad
Todos las personas nos encontramos ante la lucha entre “quienes somos” y “quienes quisiéramos ser”. Dicho de otra manera entre nuestro “Yo” y nuestro “Yo ideal”. La frustración es la distancia entre lo que queremos y lo que somos. A mayor distancia, mayor frustración. Pero, ¿qué se puede hacer? Justo el trabajo consiste en dos fases. En un primer lugar, revisar nuestro autoconcepto para poderlo hacer más sólido e integral y analizar en segundo lugar nuestras aspiraciones para que éstas puedan ser más realistas.
En la sexualidad ocurre algo similar. A veces deseamos cosas muy lejanas y nuestra percepción sobre lo que somos puede ser muy pobre. En el caso de la homosexualidad, es necesario hacer algunas puntualizaciones.
Hay personas que han podido aceptar sus sentimientos homosexuales, llevando una vida de pareja y pudiendo compartir sobre su inclinación con los seres que le rodean. No obstante, por diversas circunstancias, existen personas que no pueden realizarlo.
Dentro de la población homosexual, hay un significativo número de personas inconformes con sus sentimientos homosexuales. Por su contexto el “yo ideal” se ha ido formando bajo un discurso donde el deseo se inscribe como “quisiera tener una familia” “tener hijos” “tener una novia”; no obstante debido a su atracción homosexual no pueden lograrlo. El drama en esta situación es la lejanía entre sus sentimientos y sus aspiraciones que provoca en esta persona.
A esto se le conoce como la homosexualidad no deseada, es decir, la persona que está inconforme con su sexualidad. Es importante profundizar en algunas ideas:
- Si se trata de un adolescente. La adolescencia, es una etapa de cambios bruscos en la persona. Cambios físicos y emocionales donde el niño deja su cuerpo infantil para tener un cuerpo adulto. El adolescente tiene que formar su identidad. Es difícil hablar de la homosexualidad en la adolescencia. En estos casos, ya sea que el sujeto se sienta a gusto o no con su sexualidad, es importante que pueda encontrar un espacio de escucha donde pueda expresar sus dudas, sus confusiones y sus inquietudes. La psicoterapia ayudará al joven a descubrir quién es y poder asumir una sexualidad responsable.
- Entendamos el contexto. Muchos de las personas que viven una homosexualidad no deseada provienen de familias con tradiciones arraigadas en la fe. “Sacarlos del closet” puede representar un peligro para el sujeto. En terapia muchos de nuestros pacientes suelen decir “si lo sabe mi familia me dejarán de querer”. Así mismo muchos de ellos han mantenido su sexualidad como un secreto. Lo más importante es que estas personas encuentren un lugar donde hablar sobre esto que les provoca dolor, donde puedan “negociar” con su yo y su yo ideal, encontrar las herramientas para que puedan tomar decisiones más asertivas y que le den una sensación de tranquilidad.
- Cuando algo se calla se actúa. Muchas veces quienes no han podido aceptar sus sentimientos homosexuales y por lo mismo no los han podido compartir tienden a “actuarlo”. Es decir a realizar actividades que comprometen su salud física y emocional, por ejemplo tener sexo con personas que no conocen en “lugares de encuentro”. La riqueza de la sexualidad es que ésta pueda ser disfrutada con alguien que se quiere, cuando algo es tan prohibitivo se tornará en algo impersonal y donde el placer sexual solo mitigue la ansiedad y tensión que hay en el sujeto. Poder entrar a una terapia permitirá al sujeto sentirse más cómodo con quien es y no tener este tipo de conductas.
- Hay que entender la culpa. Este sentimiento puede tener un gran impacto en quienes se encuentran en esta situación. No se trata de borrar la culpa para “vivir una vida sin control”, sino poder entender qué nos quiere decir la culpa. A veces, estas personas suelen ser muy castigadoras consigo mismas, sin permitirse expresar lo que sienten. En otras ocasiones, desde jóvenes se han sentido culpables por sus sentimientos homosexuales. La terapia permite a estas personas verse con una mirada más empática, “no ser tan homofóbicos con ellos mismos” sino más bien comprensivos.
- La terapia no busca sacarlos del closet sino que puedan comprender quiénes son y aceptarse. Muchas veces quienes viven con una homosexualidad no deseada temen ir a terapia porque creen que el terapeuta les dirá “tienes que salir del closet”. Desafortunadamente existen terapeutas “afirmativos” que lo realizan. Una psicoterapia donde se le de prioridad a la escucha, busca comprender al sujeto para que él pueda comprenderse. Escucharlo para que él pueda escucharse. Sólo la persona sabe qué es lo que más le conviene, pero necesita las herramientas de autoestima y de un “yo fuerte” para poderlo lograr. La terapia es brindarle una compañía, es estar en una relación donde el paciente pueda hablar de lo que siempre ha callado.
No se trata “de reprimir” o de “liberar”, se trata de comprender para poder tener más paz, mayor aceptación. Una persona es libre de expresar su sexualidad como lo vea conveniente, también puede cuestionarla, y si no se siente conforme con ella está en su derecho de encontrarle un sentido. En Fundación Renacer queremos invitarte a que descubras el sentido de tu sexualidad. Las etiquetas “de ser homosexual” no sirven de nada hasta que tu puedas contestar ¿para ti qué significa ser homosexual?
Ya que esta pregunta tiene una historia de vida, de lazos familiares, de silencios, de secretos… El reto es encontrar un compañero de viaje que pueda escucharlo. Llama y te ayudaremos a encontrar alguien que pueda escucharte.
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